domingo, 30 de mayo de 2021

EL MODELO

 Hola Mundo.

No se trata de Mar Menor o agricultura. Nada más lejos de la realidad. Se trata de adaptar la agricultura del Campo de Cartagena para salvar un ecosistema único y con él el turismo, la hostelería, el comercio, los servicios y el patrimonio inmobiliario de miles de personas que ven como sus inmuebles de devalúan por estar junto a un mar contaminado, degradado y secuestrado. Sí, secuestrado por un lobby denominado Fundación Ingenio que financia estudios seudocientíficos ad hoc y se permite ofrecer datos falsos sobre el impacto económico de la agricultura. No es verdad que "lo que sucede en el Campo de Cartagena es un milagro que representa el 25% del PIB de la región". Todo el sector agrícola de la región aporta en torno al 5 ó 6 por ciento, no más.

¿Milagro dicen? A finales de 2019, antes de la pandemia, un amplio estudio desarrollado por un equipo de investigadores de la Universidad de Murcia señaló que el Campo de Cartagena y el Mar Menor, zonas en las que la agricultura es la principal actividad económica, concentraban las mayores bolsas de pobreza, cuatro puntos por encima de la media, en una región marcada por profundas desigualdades sociales. En ese momento, 470.000 personas, 118.000 más que en 2008, se encontraban en la región en riesgo de pobreza o exclusión, según la tasa AROPE.
 

Los datos reales, no los inventados, evidencian que existe una relación directa entre pobreza y agricultura.

¿Milagro dicen? Ninguno de los dos convenios principales del campo murciano (el de cosecheras de tomate que afecta a 15.000 personas  y el agrícola, forestal y pecuario que afecta a 25.000 personas) ha logrado firmarse. Los sindicatos negocian sin éxito desde hace más de un año con las patronales PROEXPORT, COAG y ASAJA que se niegan a superar el salario mínimo de 950 euros al mes. Por tanto, "más de 40.000 personas del campo murciano siguen cobrando los salarios más bajos de España" afirman desde CCOO.   

"El trabajo en el campo no lo quieren ya ni los inmigrantes que en cuanto pueden se marchan. Lo realmente milagroso es que familias de jornaleros agrícolas logren sobrevivir  con 11.000 o 12.000 euros al año" afirman desde los sindicatos.

¿Milagro dicen? Muchos de nuestros mayores se mataron a trabajar en el campo y en los almacenes agrícolas y sobreviven con pensiones de miseria. Destacamos en economía sumergida. Nuestros universitarios se ven obligados a emigrar para encontrar un buen empleo. Somos una región eminentemente agrícola y paupérrima porque ni el turismo que ofrecemos es de calidad. Es más, la región tiene un problema de sobremortalidad debido a las perores condiciones socioeconómicas. Nuestra esperanza de vida es menor que la de otras regiones de España. Vivimos peor y morimos antes concluye un estudio del CES.

Sin renunciar al sector agrícola que es importante, es absolutamente necesario cambiar el modelo productivo de la Región de Murcia para dejar de estar a la cola en salarios, pensiones, y condiciones de vida.  Eso al menos es lo que proclaman los comparecientes ante la Comisión de Reactivación Económica y Social de la Asamblea Regional, pero el presidente López Miras ya ha dicho que no va a permitir que el modelo económico de la Región de Murcia cambie. "Me comprometo a que el encargo que me dais hoy se cumpla y vuestros nietos sigan trabajando como lo habéis hecho vosotros" dijo ante la asamblea anual del lobby agrícola del Campo de Cartagena que representa la Fundación Ingenio. Y pese  a que la Región de Murcia está a la cola en renta per cápita por habitante, estamos a la cola en productividad y a la cola en innovación. Ninguna de las regiones más avanzadas  de España y de Europa ha basado su crecimiento económico en el sector agrícola. Ninguna.

"Vosotros sois los buenos" afirmó además el presidente en un ejercicio de maniqueísmo peligroso al mismo tiempo que apela al consenso. ¿Quiénes acaso son los malos? ¿Los que exigen que se cumplan las leyes y se proteja el Mar Menor? ¿Los agentes de la Guardia Civil que siguen descubriendo desalobradoras ilegales o los agentes de la CHS que siguen abriendo  expedientes por uso privativo de agua sin autorización? ¿Son "los malos" los que denuncian las roturaciones ilegales de terreno que se siguen produciendo? ¿Son "los malos" los que señalan que apenas hay inspectores sobre el terreno para hacer cumplir la Ley del Mar Menor? ¿Son "los malos" los que desde diferentes estamentos reclaman que cambie de una vez el modelo productivo de la región? ¿Son "los malos" los que persiguen y destapan situaciones de esclavitud laboral en la región? ¿Son "los malos" los que desvelan que hasta hace dos años el descontrol de los nitratos producidos por balsas de purines de cerdo era absoluto en el entorno del Mar Menor?


En la Región de Murcia aún no se ha desmontado ni un solo metro de regadío ilegal. Ni uno. Tampoco se han abierto expedientes de responsabilidad ambiental para que paguen los que han contaminado. La Fiscalía está que trina y no es para menos. El gobierno regional no atiende sus requerimientos. "Esto es un pitorreo" llegaron a decir desde Fiscalía con franca indignación.



Claro que hay que cambiar el modelo productivo de una vez. Los sectores "más precarios" en la región son el comercio, la hostelería y el agroalimentario, ya que cerca de 150.000 trabajadores de estos sectores cobran por debajo del salario mínimo interprofesional. Es un dato objetivo y medible. El nada sospechoso Círculo de Economía insiste en ello. "Hay que cambiar el modelo productivo para superar la crisis basado en la digitalización, la sostenibilidad, la innovación y la investigación". 

En marzo de 2014, el gobierno de Valcárcel (mentor de PAS y  éste a su vez mentor de López Miras) aprobó el denominado Plan IRIS 2014-2020 con la intención de cambiar el modelo productivo y todo sigue prácticamente igual.  La radiografía de partida que había realizado el CES era demoledora en muchos aspectos, pero había uno especialmente sangrante y al mismo tiempo clarificador: la población mayor de dieciséis años de la región presentaba un nivel educativo inferior a la media española. "Se observan más analfabetos, una proporción mayor de población con nivel educativo bajo y menor proporción de universitarios". Pues lo más triste es que aunque los porcentajes se han reducido por el mero paso del tiempo, los grandes números persisten hoy en relación a otras comunidades de España más avanzadas.

No, no somos una de las regiones europeas más atractivas para VIVIR, TRABAJAR, INVERTIR y VISITAR como promocionan las páginas web que diseña el gobierno regional con dinero de todos. Lo que no significa que no podamos serlo, solo que no hay voluntad política, ni siquiera un plan.

"Murcia  es una región próspera, con una economía basada en el talento, con un tejido empresarial innovador y competitivo, que genera empleos de calidad, con un sistema educativo alineado con el sector productivo y una Administración regional facilitadora de la actividad económica" decía el Plan IRIS 2014-2020 que diseñó el gobierno regional del Partido Popular  Luego ¿para qué cambiar si ya éramos la repera limonera?  Y así todo.

Los datos objetivos y demostrables desmontan de cuando en cuando la fantasía política en la que viven algunos: la Región de Murcia está a la cola en productividad del trabajo, a la cola en PIB por habitante, a la cola en gasto en I+D por habitante, a la cola en innovación empresarial, a la cola en proporción de población de 25 a 64 años con estudios superiores. Sin embargo, estamos a la cabeza en población en situación de riesgo y exclusión social, a la cabeza en fracaso escolar, a la cabeza en temporalidad laboral...pero dice el presidente López Miras que no va a permitir que cambie el modelo económico.


Francamente, empiezo a tener la impresión de que la Región de Murcia se ha convertido en una especie de Sicilia ibérica a los ojos de la Unión Europea. Una causa perdida en la que incluso se señala y advierte a periodistas por hacer su trabajo. Al fin y al cabo, ni a los propios murcianos les importa el destino de su tierra. Consienten tropelías políticas, les importa un bledo la falta de transparencia, compran mentiras mil veces repetidas, consideran la corrupción un mal menor, celebran el nombramiento de políticos mediocres sin apenas preparación y creen que los himnos y las banderas llenan la despensa. No somos ciudadanos porque nunca dejamos de ser siervos.