Ni
gobierno ni oposición están
demostrando estar
a la altura de la sociedad española que,
con suerte,
igual descubre desde
el confinamiento lo
que significa votar y con ello elegir a los dirigentes políticos en
cuyas manos ponemos nuestras sanidad,
educación, economía o medio
ambiente. Y eso es lo más terrible: que a los españoles nos toca elegir entre susto o muerte analizando el papel de Casado, Abascal o Arrimadas por no hablar determinados consejeros del gobierno regional. Desgracia sobre desgracia. La peor crisis con los peores políticos.